Evento Anual Multisede
Eco-Hackathon 2026
En memoria del Dr. Luis Osorio Olvera
Te invitamos cordialmente a ser parte de este espacio colaborativo enfocado en resolver problemas de programación en R. Descubre más sobre nuestra misión y la vida del Dr. Osorio en nuestra sección Acerca de.
Información del evento
Información del evento
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Fecha: 03 de noviembre de 2026
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Horario: 3:00 pm a 5:00 pm
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Modalidad: Presencial en cualquiera de las sedes.
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Cupo limitado
Sedes
CDMX
Instituto de Ecología (UNAM)
Xalapa, Ver.
Inst. de Neuroetología e Inst. de Investigaciones Biológicas (UV)
Mérida, Yuc.
Instituto de Ecología (UNAM)
Puebla
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)
Requisitos y formato
Formato de esta edición:
Colaborativo y sin componente competitivo. Cada persona asiste con problemas propios de programación en R y recibe apoyo de organizadores y voluntarios.
¿Qué debes llevar?
- Tu propia laptop.
- Tener instalado y actualizado R y RStudio.
- Un termo (Evento cero basura, habrá agua y café).
Paquetes de R recomendados:
Para aprovechar al máximo la jornada, te sugerimos instalar previamente estos paquetes en R:
install.packages(c("tidyverse", "sf", "terra", "ggplot2", "ENMeval", "predicts", "maxnet", "wallace", "rgbif", "CoordinateCleaner", "tidyterra", "patchwork", "usethis", "renv"))
Si la versión de CRAN de ENMeval se queda atrás, puedes instalar la más reciente con
remotes::install_github("jamiemkass/ENMeval").
Paquetes útiles según el tipo de problema (haz clic para desplegar):
Instalación y depuración
renv— entornos con versiones fijasremotes— instalar desde GitHubsessioninfo— reportar versiones exactastestthat— pruebas unitariasrlang— mensajes de error claros
Datos y limpieza
dplyr / tidyr— manipulación de datosreadr— lectura eficiente de CSVpurrr— iterar funciones en listasjanitor— limpieza de nombresrgbif / spocc— descarga de GBIFCoordinateCleaner— depuración espacial
Modelación de nicho
predicts— Maxent, Bioclim, Domainmaxnet— Maxent en R puroENMeval— evaluación y ajustewallace— interfaz reproducibleflexsdm / biomod2— modelos de ensambleecospat— traslape de nichos
Mapas y gráficos
ggplot2— gráficos basesf— datos vectorialesterra— manejo de rástertidyterra— ráster en ggplot2patchwork— arreglos de panelesleaflet— mapas interactivos
Plática especial con el Dr. Jorge Soberón Mainero
Del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Kansas, Estados Unidos.
Acerca de
Conoce más sobre el propósito de este evento y el legado que lo inspira.
Sobre el Eco-Hackathon
¿Qué es un hackathon?
Un hackathon (de "hack" + "marathon") es un evento en el que un grupo de personas, con distintos niveles de experiencia, se reúne durante un tiempo acotado para trabajar de forma intensiva y colaborativa en problemas de programación. En su forma más tradicional es competitivo. El formato también se adapta bien a una versión no competitiva, centrada en el aprendizaje colectivo y la ayuda mutua.
Objetivo del Eco-Hackathon
Establecer una actividad anual, multisede, que ofrezca un espacio donde investigadores, estudiantes y colegas puedan acercarse con problemas de programación en R y recibir apoyo directo de otros miembros de la comunidad, en un ambiente de colaboración que honre el estilo de trabajo y la generosidad del Dr. Luis Osorio Olvera.
Formato de esta edición
Este hackathon será colaborativo y sin componente competitivo: no habrá equipos que compitan entre sí ni un jurado que premie una solución "ganadora". Cada persona asiste con problemas propios de programación en R y recibe apoyo. La forma de trabajar será libre: cada asistente decide si prefiere resolver su problema de manera individual o formar un pequeño equipo.
Ejemplos de problemas que puedes traer:
- Errores al instalar o cargar paquetes (dependencias, versiones).
- Código que no corre o arroja errores inesperados.
- Manejo y limpieza de datos (data wrangling) con tidyverse.
- Ajuste y evaluación de modelos de nicho ecológico (MaxEnt, ENMeval, wallace).
- Flujos de trabajo reproducibles y control de versiones (Git/GitHub).
- Visualización de datos y mapas (ggplot2, sf, terra/raster).
- Código lento o que consume demasiada memoria.
Alcance de la actividad
La propuesta es acotar la actividad a problemas de programación en R. No se ofrecerá soporte para otros lenguajes. La temática ecológica es bienvenida y probablemente predominará de forma natural, pero no será un requisito: cualquier problema de programación en R puede llevarse al evento.
Dr. Luis Osorio Olvera
Noviembre 1985 - Julio 2026
Luis Osorio Olvera: más allá del académico
Por Rusby Guadalupe Contreras Díaz
Cuando Graciela García Guzmán me pidió que escribiera para el Instituto de Ecología sobre Luis, visto desde mis ojos, dije que sí de inmediato. Sin embargo, después medité en quién querría leer un texto escrito por su viuda —horrible palabra, por cierto—. Finalmente entendí que tal vez querrían saber cómo era Luis, el hombre detrás del científico, porque para conocer su productividad basta con entrar a su perfil en Google Scholar: más de 60 artículos publicados y arriba de 3500 citas. Cifras impresionantes para un joven investigador, pero que poco dicen sobre su gentileza y generosidad.
Esos números no revelan que seguía disfrutando como un niño a Los Caballeros del Zodiaco, Dragon Ball y los personajes de cómic. Tampoco hablan de su pasión por el café de especialidad, su debilidad por la comida española o su felicidad al convivir con sus afectos. Ni siquiera mencionan su profundo respeto y amor por los animales, reflejado en la conexión que estableció con Miztli, nuestra gatita, quien aún lo llama y extraña sus caricias. Y menos aún sus pequeños rituales cotidianos: escuchar las noticias al despertarse y dejar que el rock de The Killers, Pink Floyd o David Bowie pusiera banda sonora a sus días.
Conocí a Luis en febrero de 2017. Ambos estudiábamos el doctorado y coincidimos en el laboratorio de Enrique Martínez Meyer. Recuerdo bien nuestro primer encuentro: sus grandes ojos luminosos, su sonrisa y, también, que me pareció muy alto. Los estudiantes de Enrique decían que era su hijo, y no estaban tan alejados de la realidad: ambos eran familia, pero de esa que uno elige, no de aquella con la que la aleatoriedad nos obliga a compartir carga genética. Un lazo que después descubrí que Luis tejía con muchas otras personas, con quienes inicialmente se acercaba por su afinidad académica.
Podría decir que lo nuestro fue amor a primera vista. Tanto, que en marzo de ese mismo año ya vivíamos juntos —y puede que incluso nos hayamos tardado, porque yo me fui a Morelia tres semanas a un curso—. Creo que internamente ambos sabíamos que la vida era corta, y cuando se sabe, se sabe. Así como lo supieron otros enamorados célebres, como David Bowie e Iman en su momento: ellos también entendieron que solo una enfermedad terrible como el cáncer podría separarlos, igual que a nosotros.
Luis se hizo biólogo en Puebla, en la Autónoma, motivado por algo inverso a lo que frecuentemente se ve en los estudiantes de nuestra carrera: los números. A él le dijeron que la biología era profundamente matemática, pero después se decepcionó al ver que esa no era una perspectiva frecuente. Esto lo impulsó a estudiar como oyente materias en las licenciaturas en Matemáticas, Física y Computación de la BUAP.
Esa pasión por los números también lo llevó al Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con Manuel Falconi Magaña, con quien hizo una bella mancuerna que comenzó en 2008 con una corta estancia de investigación y continuó varios años después en sus estudios de posgrado. Juntos estudiaron cómo se observaban en la naturaleza patrones matemáticos —desde las series de Fibonacci en algunas plantas hasta las respuestas funcionales basadas en modelos depredador-presa y los patrones de distribución a escala macroecológica—.
Cuando yo lo conocí, estaba muy orgullosa de mis habilidades matemáticas —había sido profesora de estadística a nivel superior durante años—. Sin embargo, Luis estaba en otras ligas: en sus ratos libres resolvía problemas de álgebra lineal y cálculo diferencial e integral, y exploraba cómo estas disciplinas podían explicar los principios subyacentes del mundo vivo. Había hojas y servilletas de papel llenas de ecuaciones por todos los rincones del departamento que compartimos durante ocho años, cerca del Estadio Azteca. Por esa zona, frecuentada por la gente de Televisa para grabar sus programas, estoy segura de que nos utilizaron involuntariamente como extras.
Durante los primeros meses, escuché a Luis hablar en varias ocasiones sobre la función gama y cómo esta podía reflejar la adecuación de las especies frente a variables ambientales como la temperatura y la precipitación. Posteriormente, esa idea se materializó en el artículo del primer estudiante de doctorado que dirigió, en el cual compartía autoría con otros miembros de esa familia de vida que fue construyendo, como Andrés Lira Noriega y Jorge Soberón Mainero. Con este último, Luis tuvo una estrecha colaboración y, además, compartió el gusto por la ciencia y los animales.
De esa relación, además de una estancia posdoctoral en Kansas durante 2019, surgieron varios artículos con dedicatoria a Blitzi Soberón, esa pastor alemán que ostenta el título del perro más inteligente que hemos conocido. Con Jorge y Tita, su esposa, compartimos caminatas, comidas, películas y largas charlas que abarcaban desde lo chusco hasta las profundidades de la vida. En los últimos meses de Luis, descubrí que con ellos se había tejido un cariño muy similar al que sienten los padres por sus hijos y viceversa.
Deben saber que Luis era un eterno enamorado de la UNAM, posiblemente más que muchos que se formaron ahí desde sus más tiernos inicios. Amaba estar dentro de CU. Recuerdo siempre sus palabras: "¡Qué bonita es la UNAM! ¡Qué orgullo pertenecer a ella! ¡Sería un sueño trabajar aquí!". Creo que lo deseó con tanto fervor que, ese mismo año del posdoctorado y de la pandemia de COVID-19, salió una convocatoria en este Instituto de Ecología en la que buscaban un "ecólogo teórico". Cuando vi la convocatoria, sentí —pese a las dudas de él— que estaba hecha para él. No me equivoqué.
El Instituto de Ecología le brindó la oportunidad de conocer a miembros maravillosos de su comunidad, como Ella Vázquez Domínguez, Daniel Piñero Dalmau y sus "muelas", con quienes disfrutábamos ver que Daniel y Luis parecían compartir, además del gusto por el café expreso, el mismo guardarropa. Incluso hay fotografías donde lucen la misma ropa sin haberse puesto de acuerdo previamente.
También durante ese período, Luis llegó a varios estudiantes mediante diversos cursos de modelado de nicho ecológico en distintas instituciones, estudiantes a los que no pensé que marcaría de una manera tan profunda. Aunque era de esperarse: Luis era un fiel creyente de que el conocimiento debe compartirse, y lo hacía con una gran pasión. Un detalle que tal vez muchos no sepan es que también creía firmemente en que "el pan y la sal", así como las tazas de café, debían compartirse.
Este Instituto y la UNAM significaron mucho para él y para mí; esta comunidad también se transformó para ambos en familia, una familia que nos cobijó desde la llegada de Luis como investigador a la UNAM, así como durante el trayecto de esta terrible enfermedad que nos lo arrebató, familia que también nos acompañó en su velorio y sepelio. Vi muchas caras conocidas esos días, algunos liberamos mariposas en el panteón esperando materializar los deseos que llevaban nuestros corazones, seguro muchos en torno a él.
Recuerdo que cuando Luis aplicó para la plaza de "ecólogo teórico" en la UNAM, en algún punto Enrique Martínez Meyer sugirió que en su carta de intención se integrara una frase que me ha resonado durante todos estos años, y más ahora: "Soy de la escuela de pensamiento de Robert H. MacArthur". Durante estos meses he pensado en los paralelismos que tuvo Luis con ese gran personaje de la ecología. Independientemente del eco que pudieron haber dejado ambos en nuestra disciplina, los dos se fueron de este mundo a destiempo privando, a los que nos quedamos, de conocimiento útil para comprender los sistemas biológicos y dejando un vacío en aquellos que los amamos.
He pensado que posiblemente, más allá de este ámbito científico, ellos completaron un aprendizaje sobre la vida y nuestra permanencia en el mundo mucho más rápido que los que seguimos aquí. Cuando me toque reencontrarme con Luis lo sabré.
Pero, mientras tanto, quiero agradecer a todos aquellos que hicieron posible que quienes lo amamos pudiéramos darle una despedida amable, una "buena muerte" —como decía la madre de la tanatología, Elisabeth Kübler-Ross—, rodeado de amor y en nuestra casa. Vida me faltará para agradecerles.
Links de interés
Explora el trabajo académico y los repositorios de código del Dr. Luis Osorio Olvera:
Semblanzas y notas en memoria publicadas en revistas:
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Preguntas frecuentes
¿Tiene algún costo de inscripción?
No, el Eco-Hackathon es un evento completamente gratuito. Solo requerimos tu registro previo para organizar los espacios en las sedes.
¿Necesito ser experto en R para asistir?
¡Para nada! El evento está diseñado para personas con distintos niveles de experiencia. Puedes traer un problema básico o avanzado; la comunidad está para ayudar.
¿Qué pasa si uso Python u otro lenguaje?
En esta edición, el alcance está acotado exclusivamente a problemas de programación en R. No podremos ofrecer soporte para otros lenguajes.
¿Puedo ver el seminario de apertura si no asisto al hackathon?
Sí, la plática de Jorge Soberón será transmitida en línea a las 2:00 PM y será de acceso público para cualquier persona interesada.